SIN COMPRARACIÓN

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.
—SALMO 139:14
 
El hecho que Dios te creara como a un ser único, es maravilloso. Esta verdad debería ser suficiente para regocijarnos en lo que Dios nos hizo ser sin compararnos con nadie más. Fácilmente podemos admirar las habilidades en los otros, su apariencia, logros o personalidad y pensar que son mejores que nosotros. Eso ocurre, principalmente, porque el enemigo intenta sabotear nuestra autoestima. Nos susurra al oído diciendo: “no eres tan bonita como ella” o “no puedes hacer lo que él hace”.
 
Cuando estos pensamientos penetran nuestra mente y decidimos creerlos, caemos en la trampa de la comparación. Además de la influencia negativa del enemigo en nuestras mentes, el mundo intenta establecer estándares de belleza o logros para cada uno; nos dice a qué deberíamos aspirar y qué es lo que está bien. Estas dos fuerzas —el enemigo y el mundo— están en contra de nosotros, por lo cual debemos tomar la decisión de resistirnos a ellas.
 
Dios está a tu favor, no en tu contra (Romanos 8:31). Él te creó para que fueras un original, no para que te compares con los demás y los copies. Disfruta de la gente única que el Señor puso en tu vida, mientras les brindas la oportunidad de que ellos disfruten tu verdadero yo.
 
Oración:
“Padre, gracias por crearme como a un ser único. Perdóname por compararme con los demás y ayúdame a verme como tú me ves. En el nombre de Jesús. Amén”.


NO COMPARISON

I praise you because I am fearfully and wonderfully made; your works are wonderful, I know that full well.
—PSALM 139:14
 
The fact that God created you as a unique individual is amazing. This one truth should cause each of us to rejoice in who He made us to be without comparing ourselves to anyone else.
 
We can easily look at someone else’s abilities, appearance, accomplishments, or personality and think they are better than us. A primary reason for this is that the enemy tries to sabotage our self-image. He whispers to us, “You are not as pretty as she is.” Or, “You can’t do what he can do.”
 
When thoughts such as these enter our minds and we choose to believe them, we fall into the trap of comparison. In addition to the enemy’s negative influence in our minds, the world tries to set standards of beauty or achievement for us, telling us what we should aspire to and what is good. These two forces—the enemy and the world—are against us, so we must make a conscious decision to resist them.
 
God is for you, not against you (Romans 8:31). He created you to be an original, not to compare yourself with someone else and copy them. Enjoy the unique people God has placed in your life, while giving them the chance to enjoy the unique you.
 
Prayer:
“Father, thank You for creating me as a unique individual. Forgive me for comparing myself to anyone else and help me see myself as You see me. In Jesus’ name. Amen.”