
Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
—FILIPENSES 4:4
El diablo trabaja sin descanso para robar nuestra alegría porque sabe que Dios es feliz cuando nos ve felices. Nuestra felicidad deleita su corazón. Somos hijos de Dios y de igual forma que nos contentamos viendo a nuestros hijos ser felices, él se alegra de vernos dichosos. Él quiere que disfrutemos de cada momento que nos da.
La Palabra de Dios nos enseña que la alegría sana y fortalece (Nehemías 8:10; Proverbios 17:22). La preocupación, el desánimo y el miedo agotan nuestras fuerzas y debilitan nuestros cuerpos; por lo tanto, no es de extrañar que el diablo haga todo lo que pueda para impedir que seamos felices.
Te animo a que tomes la decisión de disfrutar de este día y cada día de tu vida, sin importar las dificultades que puedan traer. Estar triste no hace que tus problemas desaparezcan; pero ser feliz, te brindará la fortaleza para lidiar con ellos.
Oración:
“Padre, ayúdame a entender el valor de la alegría. Recuérdame hacer de ella una prioridad y estar siempre vigilante ante la tentación de estar triste y desanimado. Gracias. En el nombre de Jesús. Amén”.
REJOICE!
Rejoice in the Lord always [delight, gladden yourselves in Him]; again I say, Rejoice!
—PHILIPPIANS 4:4 AMPC
Satan works tirelessly to steal our joy because he knows that God is happy when He sees us happy. Our joy brings delight to His heart. We are God’s children, and just as we are glad to see our children happy, He is glad to see us happy. He wants us to enjoy every moment He gives us.
God’s Word teaches us that joy brings healing and strength to us (Nehemiah 8:10; Proverbs 17:22). Worry, discouragement, and fear zap our strength and weaken the body, so it is no wonder that the devil does all he can do to prevent us from being joyful.
I encourage you to make a decision to enjoy this day and every day of your life, no matter what difficulties life may bring. Being sad won’t make your troubles go away, but being happy will give you strength to deal with them.
Prayer:
“Father, help me truly realize the value of joy. Remind me to make joy a priority in my life and to be watchful against the temptation to be discouraged and sad. Thank You. In Jesus’ name. Amen.”
