
Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés.
—2 REYES 18:6
Por el Antiguo Testamento conocemos a un hombre de veinticinco años de nombre Ezequías, que se convirtió en el rey de Judá. Curiosamente su nombre significa: “mi fuerza es Dios”. Fue reconocido como un gobernante justo que siguió fielmente al Señor y disfrutó de su favor. El versículo de hoy dice que “siguió a Jehová, y no se apartó de Él”. Esto significa que, sin importar lo que ocurriera, Ezequías rehusó alejarse de su objetivo y nada fue capaz de hacer que dejara de aferrarse al Padre.
Dios nunca cambia (Hebreos 13:8) o se aleja de nosotros. Siempre que nos sentimos agostados espiritualmente o alejados de Dios, no es él quien tiene la culpa. Somos nosotros quienes hemos cambiado. Puede que hayamos descuidado nuestra educación espiritual o nuestras oraciones. Puede que hayamos permitido que las presiones y ocupaciones de la vida nos distrajeran y alejaran nuestro corazón y pensamientos de Dios, centrándonos en situaciones que compiten por nuestra atención.
Recuerda hoy que Dios está siempre cerca. Para mantenerte espiritualmente fuerte, sigue el ejemplo de Ezequías y aférrate con firmeza a Dios, sin permitir que nada ni nadie sea causa de que aflojes tu agarre o te alejes de su presencia.
Oración:
“Padre, te pido ser como Ezequías, para aferrarme fuertemente a ti. Quiero seguirte en todos mis caminos, todo el tiempo. En el nombre de Jesús. Amén”.
DON’T LET GO OF GOD
He held fast to the Lord and did not stop following him; he kept the commands the Lord had given Moses.
—2 KINGS 18:6
In the Old Testament, a twenty-five-year-old man named Hezekiah became king of Judah. Interestingly, his name means “God has strengthened.” He was known as a righteous ruler who followed God faithfully and experienced God’s favor. Today’s scripture says he “held fast to the Lord.” This means that no matter what happened, he refused to let go of God. Nothing could cause him to loosen his grip on God.
God never changes (Hebrews 13:8) or moves away from us. Anytime we feel spiritually dry or distant from the Lord, He is not to blame. We are the ones who have changed. We may have slacked off in our Bible study or our prayer. We may have allowed life’s pressures and busyness to cause us to turn our hearts and minds from God onto the situations that compete for our attention.
Remember today that God is always near. To stay spiritually strong, follow Hezekiah’s example and hold fast to God, not allowing anyone or anything to cause you to loosen your grip on Him or to stray from His presence.
Prayer:
“Father, I pray that I will be like Hezekiah and hold fast to You. May I follow You in all my ways, all the time. In Jesus’ name. Amen.”
