Día 241 • Nadie lo va a notar, ¿verdad?

Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia. (PROVERBIOS 28.13, NTV) 

Hecho núm. 1: Detestas las coles de Bruselas.
 
Hecho núm. 2: Por alguna razón desconocida, a tu madre le encantan. Por tanto, esas pequeñas bolitas viscosas y verdes aparecen en el plato de la cena con bastante frecuencia.
 
Hecho núm. 3: Afortunadamente, tu golden retriever tiene los mismos gustos que tu madre. Problema resuelto.
 
A primera vista, se diría que se trata de una situación en la que todos salen ganado. Pero analicémoslo un poco más de cerca. En primer lugar, tu madre te indicó que te comieras la cena. Desobediencia—pecado núm. 1.
 
En segundo lugar, la has engañado con el truco del perro. Doble mala pata—pecado núm. 2.
 
Podrías pensar: Espera un momento. ¿Esconder mis errores no me salva acaso de meterme en un lío? Si hay una salida, ¿por qué no usarla?
 
Por esta razón: esa salida es, en realidad un camino descendente que te lleva a más problemas. Cubrir tus huellas no funciona a la larga en la carrera, pero hacer las cosas sin trampas sí. Tal vez no te sorprendan en el acto. Sin embargo, llevar un secreto a cuestas nos refrena gravemente. Por otra parte, confesar nos libera.
 
Las coles de Bruselas no tienen por qué encantarte (¡ni siquiera te tienen que gustar!). No obstante, si quieres prosperar, intenta ocuparte de tus pecados de la manera correcta. El resultado será mejor que un perro atiborrado de verduras.
 
Oración
Señor, confesar lo que hice mal es difícil. Sin embargo, esto me está destrozando y quiero desahogarme. Por tu misericordia saco este pecado de mi pecho y de mi vida para siempre.


Day 241 • No One Will Notice, Right?

Whoever conceals their sins does not prosper, but the one who confesses and renounces them finds mercy. 
(PROVERBS 28:13)

Fact #1: You detest Brussels sprouts.
 
Fact #2: For some unknown reason, your mother loves them.
Therefore, those slimy, green globs show up on the dinner table way too often.
 
Fact #3: Luckily, your golden retriever feels the same as your mom. Problem solved.
 
At first glance, it looks like a win-win-win situation. But let’s take a closer look.
 
First, your mom told you to eat your dinner. Disobedience—sin #1. Second, you deceived her with the dog trick. Double whammy—sin #2.
 
“Wait,” you think. “Doesn’t hiding my mistakes keep me from landing in hot water? If there’s a way out, why not take it?”
 
Here’s why: that way out is actually a way down and into more trouble. Covering your tracks doesn’t work in the long run, but coming clean does. Maybe you won’t get caught right away. But carrying around a secret sin seriously holds us back. Confessing, on the other hand, sets us free.
 
You don’t have to love (or even like!) Brussels sprouts. But if you want to prosper, try dealing with your sins the right way. That’s guaranteed to have a better ending than a dog full of veggies.
 
Prayer
Confessing what I did wrong feels hard, Lord. But this thing is tearing me up inside, and I want to let it out. Because of your mercy, I’m getting this sin off my chest and out of my life for good.