
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.
—SALMOS 130:14
Dios nos hizo a cada uno único y maravilloso. No debemos nunca compararnos con otras personas, porque el intentar ser una diferente de quien somos, solo causa estrés.
Satanás trabaja diligentemente para atraernos a la trampa de la comparación y tiene un propósito para ello. Mientras intentemos ser alguien que nunca seremos, no podremos disfrutar ser quienes somos.
Puede que no tengas el mismo don que alguien más, pero tú tienes algo que esa persona no tiene y Dios quiere que lo uses. Todos nos beneficiamos de los talentos de los demás, pero solo cuando nos enfocamos en expresar nuestra única y sorprendente identidad. ¡Sí! ¡Dije que eres sorprendente! Nadie más en el universo es exactamente igual a ti. Eres especial.
Cada vez que intentamos hacer algo que Dios no nos ha dado la habilidad de hacer, invitamos al estrés a nuestras vidas, porque el Padre nunca nos va a ayudar a ser alguien más que nosotros mismos. Nada bueno viene de intentar imitar, competir o superar a otro. Mientras más compares tu vida con las de los que te rodean, menos vas a disfrutar de la que Dios te ha dado a ti.
Oración:
“Padre, gracias por hacerme un ser único. Ayúdame a ser completa y auténticamente yo mismo y a nunca compararme con los demás, pensando que necesito ser igual a ellos de alguna manera. En el nombre de Jesús. Amén”.
THE STRESS OF COMPARISON
I praise you because I am fearfully and wonderfully made; your works are wonderful, I know that full well.
—PSALM 139:14
God created each of us uniquely and wonderfully. We should never compare ourselves with other people, because trying to be anyone other than ourselves only causes stress.
Satan works diligently to draw us into the comparison trap, and he has a purpose in doing so. As long as we are trying to be someone we will never be, we cannot enjoy being who we are.
You may not have the same gift as someone else, but you have something that they don’t have, and God wants you to use it. We all benefit from one another’s gifts, but only when we are focused on being our unique and amazing self. Yes, I said you are amazing! No one else in the universe is exactly like you. You are special.
Anytime we try to do something that God has not given us the ability to do, we invite stress into our lives, because God will never help us be anyone other than ourselves. Nothing good comes from trying to imitate, compete with, or outdo someone else. The more you compare your life to the lives of those around you, the less you’ll enjoy the life God has given you.
Prayer:
“Father, thank You for creating me uniquely. Help me be fully and completely myself and to never compare myself with others, thinking I need to be like they are in any way. In Jesus’ name. Amen.”
