
La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo alegra.
—PROVERBIOS 12:25
Cuando pensamos en Jesús, imaginamos una escena llena de calma y paz. A pesar de que muchas veces enfrentó situaciones que pudieron haberlo enojado, él siempre mantuvo la calma. Esto fue posible porque él confió en su Padre, con todo lo que había en su vida. Hoy parece que la mayoría de nosotros nos apresuramos, corremos y nos preocupamos por multitud de cosas. Pero curiosamente, todo ese ajetreo y ansiedad son una pérdida de tiempo que nunca consigue nada bueno.
Te invito hoy a volcar tu preocupación en Dios y permitir que él cuide de ti (1 Pedro 5:7). Deja de pensar incesantemente y hablar de tus problemas y sigue con el negocio de vivir y disfrutar tu vida, mientras Dios se ocupa de tus dificultades. Si preocuparnos sirviera de algo, te empujaría a que lo hicieras, pero cada resultado de la preocupación y la ansiedad es negativo. Puede causar problemas de salud, problemas con nuestras relaciones sociales y problemas emocionales.
En vez de preocuparte, la Palabra de Dios nos invita a estar “ansiosos por nada” y ante todas las cosas, rezar y ser agradecido (Filipenses 4:6). El resultado de esto es paz. En lugar de pensar en tus problemas, comienza a pensar en las bendiciones de tu vida y pronto verás que no es tan mala, después de todo. Dios te ha ayudado en el pasado y lo volverá a hacer una y otra vez.
Oración:
“Padre, lamento el tiempo que he perdido preocupándome. Perdóname y otórgame la gracia para comenzar de nuevo hoy. Quiero que mi vida esté llena de gratitud y libre de quejas. En el nombre de Jesús. Amén”.
THE RESTED SOUL
Anxiety in a man’s heart weighs it down, but an encouraging word makes it glad.
—PROVERBS 12:25 AMPC
When we think of Jesus, we see a picture of perfect rest and peace. Although He often encountered situations that could have upset Him, He always remained at peace. This was because He trusted His Father with everything in His life. It seems today that most of us hurry, scurry, and worry about a multitude of things. But interestingly enough, all the hustle and anxiety are a waste of time and never accomplish anything good.
I invite you today to cast your care on God and let Him take care of you (1 Peter 5:7). Stop incessantly thinking and talking about your problems, and go about the business of living and enjoying your life while God takes care of your problems. If worry were effective, I would urge you to do it, but every result of worry and anxiety is negative. It can cause health problems, relationship problems, and emotional problems.
Instead of worrying, God’s Word invites us to “be anxious for nothing,” and in all things to pray and be thankful (Philippians 4:6 NKJV). The result of this is peace.
Instead of thinking about your problems, start thinking about your blessings, and you will soon see that your life is not so bad after all. God has helped you in the past, and He will do it again.
Prayer:
“Father, I’m sorry for all the time I have wasted worrying. Forgive me and grant me grace for a new beginning today. I want my life to be filled with gratitude, not complaining. In Jesus’ name. Amen.”
