DÍA 295 – La atención adecuada

¿Busco acaso el favor de la gente, o el favor de Dios? ¿O trato acaso de agradar a la gente? ¡Si todavía buscara yo agradar a la gente, no sería siervo de Cristo! (GÁLATAS 1.10, RVC) 

¿Has notado alguna vez cómo les gusta a algunos niños ser el centro de atención? Pero no es esa la clase de atención que importa. La atención de Dios va a aquellos que actúan como siervos.
 
Los siervos mantienen un bajo perfil. En lugar de actuar para impresionar y vestirse para el éxito, se sirven unos a otros. Si se les reconoce por su servicio, lo aceptan con humildad, pero permanecen centrados en su trabajo.
 
Pablo presentó un tipo de servicio que parece espiritual, pero que en realidad no es más que una pose, una apariencia, una actuación. Lo denomina «servicio al ojo» (Efesios 6.6; Colosenses 3.22), es decir, servir solo para impresionar a las personas con lo espirituales que somos. Durante el tiempo de Jesús, los fariseos actuaron así y convirtieron el ayudar a los demás, el dar y hasta la oración en una actuación. Jesús advirtió que permaneciéramos alejados de este tipo de actitud.
 
Los siervos no sirven para recibir la aprobación o el aplauso de los demás. Viven para la audiencia de Uno solo. La historia de José, en Génesis, es un gran ejemplo. No atrajo la atención a sí mismo, sino que sirvió en silencio a Potifar, después a su carcelero, al panadero y al copero del Faraón y Dios bendijo esas actitudes. Cuando el monarca lo ascendió a un puesto prominente, José siguió manteniendo un corazón de siervo.
 
Oración
Señor, no es difícil reclamar la atención o la alabanza por las buenas cosas que hacemos. Sin embargo, los siervos no son llamados a esto. Cuando me creo importante y quiero hacer alarde de lo generoso que soy, haz que mi actitud vuelva a ser la de un siervo humilde.


Day 295  – The Right Kind of Attention

I’m not trying to win the approval of people, but of God. If pleasing people were my goal, I would not be Christ’s servant. (GALATIANS 1:10, NLT) 

Ever notice some kids love being the center of attention? But that’s not the kind of attention that matters. God’s attention goes to those who act like servants.

Servants maintain a low profile. Instead of acting to impress and dressing for success, they serve one another. If recognized for their service, they humbly accept it, but they stay focused on their work.

Paul exposed a kind of service that appears to be spiritual but is really just a put-on, a show, an act. He called it “eye service” (Ephesians 6:6, Colossians 3:22), serving just to impress people with how spiritual we are. The Pharisees during Jesus’ time did this and turned helping others, giving, and even prayer into a performance. Jesus warned to stay away from that kind of attitude.

Servants don’t serve for the approval or applause of others. They live for an audience of One. The story of Joseph in Genesis is a great example. He didn’t draw attention to himself but quietly served Potiphar, then his jailer, then Pharaoh’s baker and wine taster, and God blessed that attitude. When Pharaoh promoted him to prominence, Joseph still maintained a servant’s heart.

Prayer Lord, it’s easy to crave attention or praise for the nice things I do. But that’s not what you call servants to be. When I get a big head about showing people how giving I am, turn my attitude back to being a humble servant