DÍA 283 – Corre tu carrera

Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. 
(HEBREOS 12.1, NTV)


Si has visto alguna vez los Juegos Olímpicos de Verano en la televisión, sin duda habrás observado a algunos hombres y mujeres rapidísimos corriendo los cien metros y también los cinco mil metros. Su ejercicio y su práctica disciplinada merecieron la pena y todo su esfuerzo por lograr ir a los juegos fue celebrado por un estadio atiborrado, que los aclamaba.



Los Juegos Olímpicos se iniciaron en Grecia hace muchos siglos. Por tanto, cuando el autor de Hebreos afirma que ser cristiano es como correr una carrera, los hebreos sabían exactamente lo que quería decir. El cristianismo es más parecido a una maratón que a una carrera, porque la fe requiere resistencia. A diferencia de una pista de asfalto plana, el camino de la vida incluye colinas, inclinaciones y baches que pueden hacernos tropezar.



¿Has notado que la carrera de los cristianos están llamados a correr es única para cada persona? Nadie tiene que correr exactamente la misma carrera. No es una carrera para vencer a otros o para quedar por delante del pelotón. Dios tiene un plan de carrera para cada persona, así que no te compares a los demás. El tuyo te exigirá disciplina, esfuerzo y sudor. Por esta razón se nos invita a mirar al estadio y tomar aliento de aquellos que ya han acabado su carrera.



Oración
Señor, recuérdame el medallero que aguarda a aquellos que acaban su carrera. Ayúdame a centrarme en Jesús, mientras persevero, un día a la vez.




Day 283 – Running Your Race

Therefore, since we are surrounded by such a great cloud of witnesses, let us throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles. And let us run with perseverance the race marked out for us. 
(HEBREWS 12:1)


If you have ever watched the Summer Olympics on television, you’ve seen some pretty fast men and women running the 100-meter dash as well as the 5K. Their disciplined exercise and practice paid off, and all their work to get to the games was celebrated by a packed stadium, cheering them on.



The Olympic Games started in Greece many centuries ago. So when the writer of Hebrews says that being a Christian is like running a race, the Hebrews knew exactly what he meant. Christianity is more like a marathon than a dash, because faith requires endurance. Unlike a flat asphalt track, the road of life includes hills, dips, and puddles that can trip us up.



Did you notice the race Christians are called to run is unique for each person? No one is called to run the exact same race. It’s not a race to beat others or stay ahead of the pack. God has a running plan for each person, so don’t compare yours to others. Your running plan will require discipline, effort, and sweat. That’s why we are invited to look into the stadium and take courage from those who have already finished their race.



Prayer
Lord, remind me of the medal stand that awaits those who finish their race. Help me focus on Jesus as I plug away, one day at a time.