DÍA 277 •  No te metas con los locos

Juan usaba ropa tejida con pelo rústico de camello y llevaba puesto un cinturón de cuero alrededor de la cintura. Se alimentaba con langostas y miel silvestre. Juan anunciaba: «Pronto viene alguien que es superior a mí, tan superior que ni siquiera soy digno de inclinarme como un esclavo y desatarle las correas de sus sandalias». 
(MARCOS 1.6–7, NTV)

¿Te has preguntado alguna vez por qué Dios escogió a algunos locos para realizar su obra? Aquí tenemos a Juan el Bautista, corriendo por todo el desierto, con el pelo disparado en todas las direcciones. Cubierto con pelo sucio de camello y comiendo puñados de langostas que moja en miel.
 
Dios podría haber usado a cualquiera para prepararle el terreno a Jesús. Cualquier director cinematográfico de Hollywood habría alentado que se usara una alfombra roja para que desfilara, gran cobertura informativa y luces que «muestren tu mejor perfil». Incluso en aquella época, Jesús podía haber utilizado sin lugar a dudas a las celebridades de su tiempo, como un robusto y joven fariseo o un viejo rabino especialmente santo. Pero no. Jesús escogió al pegajoso y maloliente Juan el Bautista que comía langostas.
 
Y Juan el Bautista era exactamente la persona que Jesús quería. Él amaba a Juan y hasta permitió que lo bautizara antes de que Jesús iniciara su ministerio público.
 
No subestimes la forma en que Dios obrará en ti o en los que te rodean. Le encanta ir por el camino más inverosímil, usando lo estrafalario o exclusivo para lograr sus propósitos. Jamás pienses que tienes que convertirte en alguien distinto si quieres vivir para Jesús. Si alguien que mastica langostas para almorzar puede servir a Dios, tú estás destinado a desempeñar un papel.
 
Oración
Señor, te doy las gracias por no tener que ser como cualquier otro para servirte con todo mi corazón. Quiero ser esa persona que tú quisiste que fuera cuando me creaste; ni más ni menos.


Day 277 • Don’t Mess with Crazy

John wore clothing made of camel’s hair, with a leather belt around his waist, and he ate locusts and wild honey. And this was his message: “After me comes the one more powerful than I, the straps of whose sandals I am not worthy to stoop down and untie.” 
(MARK 1:6−7)

Ever wonder why God chooses some crazy people to do his work? There’s John the Baptist, running around in the wilderness, hair sticking out in every direction. He’s draped in dirty camel fur and eats handfuls of locusts that he’s dipping into honey.
 
God could have used anyone to pave the way for Jesus. Any Hollywood movie director would have encouraged the full red carpet treatment, major media coverage, and lights that “bring out your good side.” Even back then, Jesus certainly could have used the celebrities of his day, like a strapping young Pharisee or an especially holy old rabbi. But no. Jesus chose locust-eating, sticky, stinky John the Baptist.
 
And John the Baptist was exactly who Jesus wanted. Jesus loved John and even allowed John to baptize him before Jesus kicked off his public ministry.
 
Don’t underestimate how God will work in you or in those around you. God is all about going the unlikely route, using the outlandish or unique to bring about his purposes. Don’t ever think you have to become someone different to live for Jesus. If a guy who chomps locusts for lunch can serve God, you’re destined to play a part.
 
Prayer
Lord, thank you that I don’t have to be like anyone else to serve you with all my heart. I want to be the person you created me to be—nothing more, nothing less.