Día 246 • Apártate de los cacahuetes

Vi entre los ingenuos y observé entre los jóvenes a uno falto de entendimiento. Él pasaba por la plaza, cerca de la esquina, y caminaba en dirección a la casa de ella. 
(PROVERBIOS 7.7–8, RVA2015)

Si tienes alergia a los cacahuetes o al maní, una fábrica donde se manipule este fruto es el último lugar por donde te pasearías. No importa lo delicioso que sea el sabor de las galletas de crema de cacahuete. No merece la pena tener que sufrir una urticaria y no poder respirar, por comerse una galleta.
 
¿Qué harías, pues, si tuvieras un amigo alérgico a los cacahuetes y lo vieras atravesar a toda prisa las puertas de una fábrica de cacahuetes? Lo agarrarías del brazo y le gritarías: «¿Qué estás haciendo?». Aunque en la época en la que vivió Salomón no se había inventado la crema de cacahuete, él vio a un joven que corría directamente a una trampa mortal, entregándose al tirón del pecado. El rey sabía que el pecado destruiría la vida del joven tanto en lo espiritual como en lo físico.
 
Intenta descubrir la clave para evitar semejante destino aterrador: «Él pasaba por la plaza, cerca de la esquina, y caminaba en dirección a la casa de ella». En este caso, «la esquina» y «la casa de ella» representan el mal. Así como tú evitarías una fábrica de cacahuetes si supieras que tu vida corría peligro, también querrías eludir los lugares que pudieran «matar» tu espiritualidad, sabiendo que esto significaría apartarte de Dios. Y si vieras a un amigo tomando esa dirección, haz lo que puedas para detenerlo.
 
Oración
Señor, ciertos pecados se ven y parecen tan atractivos al principio. Recuérdame que esto no es verdad. Te ruego que me des ojos que vean las tentaciones y el valor para no acercarme a ellas.


Day 246 • Stay Away from the Peanuts

I saw among the simple, I noticed among the young men, a youth who had no sense. He was going down the street near her corner, walking along in the direction of her house. 
(PROVERBS 7:7–8)

If you have a peanut allergy, a peanut factory is the last place you want to hang out. It doesn’t matter how delicious peanut butter cookies taste. Breaking out in hives and struggling to breathe is not worth a peanut butter cookie!
 
So what would you do if you saw a friend with a peanut allergy who was dashing straight through a peanut factory’s doors? You would grab his arm and scream, “What are you doing?”
 
Though peanut butter wasn’t invented in King Solomon’s lifetime, he saw a young man running right into a death trap, giving in to the pull of sin. The king knew that sin would destroy the young man’s life both spiritually and physically.
 
See if you can spot the key to avoiding such a scary fate: “He was going down the street near her corner, walking along in the direction of her house.” In this case, “her corner” and “her house” represent evil. Just as you would avoid a peanut factory if you knew it would kill you, so you want to avoid places that can “kill” you spiritually—meaning they lead you away from God. And if you see a friend heading that direction, do what you can to stop him.
 
Prayer
Lord, certain sins look and seem so cool at first. Remind me that’s not true. Please give me eyes to see temptations and the courage to stay away.