
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
—JUAN 14:1
No sé con qué puedas estar lidiando hoy, pero si te sientes tentado a preocuparte, te animo a canjear tu preocupación por confianza en Dios. Preocuparnos es un inútil desperdicio de energía, pues nunca resuelve nuestros problemas. Lo que sí logra en cambio, es hacernos sentir cansados, tensos y con frecuencia, nos pone malhumorados, es decir, no logra nada bueno.
Dios nos invita a confiar en él y cuando lo hacemos, de inmediato trabaja en la solución de nuestros problemas. Esto puede sonar extraño, pero puedes continuar disfrutando de tu vida mientras Dios trabaja en tus problemas. Si él te muestra algo que debes hacer, entonces obedécelo y hazlo, pero, si no hay nada, entonces entra a su reposo y disfruta del día que él te ha dado.
Entregarle tu cuidado a Dios requiere humildad. Si estamos preocupados, pensamos que podemos o debemos hacer algo para resolver nuestras dificultades. Pero, cuando llegamos al final de nuestro propio esfuerzo y nos humillamos bajo la mano poderosa de Dios (1 Pedro 5:6), él nos levantará y hará por nosotros lo que nunca pudimos hacer por nuestra cuenta.
Prayer:
“Padre, lamento todo el tiempo que he perdido preocupándome. Sé que no puedo resolver mis problemas por mí mismo y te pido que me ayudes a no preocuparme, sino a canjear la preocupación por confianza en ti. Gracias. En el nombre de Jesús. Amén”.
TRADE WORRY FOR TRUST
Do not let your hearts be troubled. You believe in God; believe also in me.
—JOHN 14:1
I don’t know what you may be dealing with today, but if it tempts you to worry, I encourage you to trade the worry for trust in God. Worry is a useless waste of energy because it never solves our problems. It does do something—such as making us tired, tense, and often grouchy—but it accomplishes nothing good.
God invites us to trust Him, and when we do, He goes to work on our problems. This may sound strange, but you can go ahead and enjoy your life while God works on your problems. If He shows you something you should do, then obey Him and do it. But if there is nothing for you to do, then just rest in Him and enjoy the day He has given to you.
Casting our care on God requires humility. As long as we worry, we think we can do something to solve our problems. But when we come to the end of our self-effort and humble ourselves under God’s mighty hand (1 Peter 5:6), He will lift us up and do for us what we could never do for ourselves.
Prayer:
“Father, I am sorry for all the time I have wasted worrying. I know that I cannot solve my own problems, and I ask You to help me not to worry but to trade the worry for trust in You. Thank You. In Jesus’ name. Amen.”
