Día 240 • El Primero de la clase

Y el rey habló con ellos, y entre todos los jóvenes no se halló a nadie como Daniel, Jananías, Misael y Azarías, de modo que todos ellos se quedaron al servicio del rey. 
(DANIEL 1.19, RVC)

Daniel, Jananías, Misael y Azarías eran cuatro amigos de Jerusalén. Como los demás chicos adolescentes de aquella época, es probable que llevaran una vida corriente: saldrían después de la escuela, harían carreras de asnos y organizarían concursos de honda. Sin embargo, cuando Babilonia invadió Jerusalén, todo aquello cambió.
 
Nabucodonosor, el rey babilonio, quiso a los mejores jóvenes de la realeza y la nobleza israelita como siervos suyos. Daniel, Jananías, Misael y Azarías encajan en esta descripción. De modo que ingresaron en un programa de “Servicio al Rey” que duró tres años, y aprendieron una nueva lengua y cultura, y hasta les cambiaron el nombre. Su mundo estaba patas arriba. Transcurridos los tres años, Daniel y compañía seguían sobresaliendo sobre todos los demás.
 
Las probabilidades de que seas secuestrado, de que te cambien el nombre y que te obliguen a servir a un rey extranjero son prácticamente nulas. Sin embargo, ¿qué ocurriría si conocieras a tu alcalde, gobernador o incluso al presidente? ¿Quedaría impresionado por tu inteligencia, tus ideas, tu preparación física y tu entusiasmo?
 
Recuerda que los amigos no se convirtieron en presidentes de clase ni en capitanes de equipos de la noche a la mañana; hizo falta un tiempo constante de entrenamiento para producir aquellas cualidades. Copia su manual de estrategias: convierte al Señor en tu máxima prioridad y esfuérzate en todo lo que se cruce en tu camino. Hasta tus enemigos quedarán impresionados.
 
Oración
Señor, tú dices que pida sabiduría si quiero tenerla. Aquí va mi petición: te ruego que me hagas como Daniel y sus amigos, que yo pueda sobresalir con mi entendimiento, mi sabiduría, mi percepción y las aptitudes de las personas para que pueda ayudar a otros a encontrarte.


Day 240 • Top of the Class

The king talked with them, and he found none equal to Daniel, Hananiah, Mishael and Azariah; so they entered the king’s service. (DANIEL 1:19) 

Daniel, Hananiah, Mishael, and Azariah were four friends from Jerusalem. Like any teenage boys at that time, they probably led ordinary lives: hanging out after school, racing their donkeys, and staging slingshot contests. But when Babylon invaded Jerusalem, that all changed.
 
Nebuchadnezzar, the Babylonian king, wanted the best young men from Israeli royalty or nobility as his servants. Daniel, Hananiah, Mishael, and Azariah fit that description. So they entered a three-year “Serve the King” program, learning a new language and culture and even getting renamed. Their world was turned upside down. When three years had passed, Daniel and Company still came out on top.
 
Your chances of getting kidnapped, renamed, and forced to serve a foreign king are pretty slim. But what would happen if you met your mayor, governor, or even the president? Would he or she be impressed with your intelligence, ideas, physical fitness, and passion?
 
Remember, the friends didn’t become class presidents and team captains overnight; it took steady time in training to produce those qualities. Copy their playbook—make the Lord your top priority, and work hard at whatever comes your way. Even your enemies will be impressed.
 
Prayer
God, you say to ask for wisdom if I want it. So here goes: please make me like Daniel and his friends, rising to the top with my understanding, wisdom, insight, and people skills so that I can help others find you.